Pulir la hoja con una piedra permite eliminar las partículas y las rebabas que deja la lima tras el afilado.
El objetivo es suavizar las imperfecciones del filo que impiden un buen uso.
Elige la dureza de la piedra en función del uso que le vayas a dar.
Coloca el material de canto y fíjalo con los tornillos de banco.
Las fijaciones deben quedar orientadas hacia ti.
Ponte guantes y coloca la piedra sobre el filo, por el lado de la suela.
Tira hacia ti ejerciendo una ligera presión.
Pase la piedra a lo largo de todo el filo.
A continuación, coloca la piedra sobre la escuadra y apoya el conjunto sobre el canto.
Da 4 o 5 pasadas a lo largo de toda la longitud.
Para un buen acabado, pasa la goma por el borde del canto, desde la espátula hasta el talón, en un tramo de 5 cm.
¡Tus cantos ya están listos!